CRISIS DE PANICO
Crisis de pánico."El ataque de pánico es la aparición brusca de un miedo intenso. Es tan fuerte que la persona lo asocia a la sensación de muerte o a que algo muy grave le va a pasar"
Cada ataque surge de manera inesperada, sin posibilidad de predecirlo.
Ahogo, palpitaciones, sensación de desmayo e intenso temor es lo que siente alguien que sufre una crisis de pánico. Aparece bruscamente y es paralizante, por lo que interfiere de forma importante con las actividades diarias de la persona.
El principal problema derivado de los ataques de pánico, es el miedo a que vuelvan a surgir produciendo pensamientos negativos que potencian su aparición o un elevado estado de activación fisiológica, estando hipervigilantes a nuestras propias sensaciones.
Los síntomas escalan en intensidad en un término aproximado de 10 minutos y pueden durar de minutos a horas. Los síntomas incluyen: dolor de pecho, falta de aire, palpitaciones, sudoración, mareo, malestar abdominal, confusión, horror, desorganización de la persona y sensación de que se va a perder el control o morir. . Puede estar asociado a la agorafobia, que es la ansiedad por estar en un lugar donde no hay por donde escapar o donde no está disponible la ayuda que uno necesita. La ansiedad crónica eleva la producción de cortisol,
-Hay personas que están haciendo su rutina habitual, en circunstancias donde no existen razones que pudieran gatillar un cuadro de estrés, y de repente comienzan a sentir ahogo, palpitaciones, sudoración, temblores, náusea, mareos, sensación de desmayo e intenso miedo. Algunas veces esto sucede solo una vez en la vida. En otras ocasiones los ataques se vuelven recurrentes -varios dentro de un mismo mes-, se agrega el temor a nuevos episodios y se dan conductas que evitan situaciones o lugares donde se cree más probable experimentar nuevas crisis. Entonces se habla de trastorno de pánico.
Ocurren porque hay una desregulación en el sistema nervioso central. Es decir, en una de las zonas del cerebro (locus ceruleus) se produce una descarga del neurotransmisor (noradrenalina) asociado a la respuesta del temor".
El temor que aparece durante una crisis de pánico es tan fuerte que muchas veces la persona decide dejar de trabajar. Como ella no sabe con exactitud cuándo la va a sufrir, tiene miedo de salir de su casa e incluso de subirse a un ascensor o ir al supermercado.
Las víctimas de esta enfermedad se vuelven dependientes de sus seres queridos. Como no son capaces de controlar estos episodios, ni menos de detectar cuándo aparecerán, creen que les pueden volver a suceder inesperadamente sin estar preparados.
Esta no es la única consecuencia adversa."el 50 por ciento de los enfermos presenta algún cuadro depresivo posterior. Otros comienzan a abusar de sustancias como el alcohol o drogas para calmar la ansiedad. Todos experimentan un gran sufrimiento y muchas veces no son comprendidos".
Cómo reconocer un ataque
Los síntomas de las crisis de pánico son diversos. Entre ellos se encuentran:
• Temor intenso
• Sensación de ahogo
• Palpitaciones y pulso acelerado
• Temblores y escalofríos
• Sudoración
• Mareos y náusea
• Sensación de desmayo o debilidad
Cualquiera puede padecer crisis de pánico. Los más susceptibles son quienes tienen antecedentes familiares o han vivido en su niñez importantes separaciones o pérdidas. A esto se suman otros factores relacionados con los hábitos de vida, que pueden gatillar los ataques:
Estrés
Ingesta exagerada de cafeína (café y bebidas cola)
Consumo y abuso de alcohol
Consumo de marihuana o estimulantes
Uso de pastillas adelgazantes
En los casos de ansiedad con trastorno de pánico, es muy importante el tratamiento especializado desde un inicio y desde que se sospeche este problema.
Los ataques de pánico no son en sí mismos patológicos y la mayoría de las personas experimentan alguno en su vida. Sin embargo, cuando la aparición de los mismos es repetida e inesperada, las personas desarrollan un gran temor a la aparición de nuevas crisis (“miedo al miedo”), lo cual configura un trastorno de pánico. Es en esos casos donde observamos un marcado deterioro en la calidad de vida. Las crisis de pánico nocturnas son frecuentes y provocan problemas para dormir.
Las personas evitan o resisten con malestar las siguientes situaciones: alejarse del hogar, quedarse solo, los medios de transporte (especialmente el avión y el subte), lugares concurridos, etc.
1. “Respirar adecuadamente.
En una crisis de pánico la respiración se torna más rápida y corta; se expulsa mayor Anhídrido Carbónico* y se desequilibra el organismo, y por con siguiente el Sistema Nervioso se desequilibra.
El respirar de manera rápida y corta es propicio para pelear o huir: los músculos forman ácido láctico producto de su metabolismo, que debe salir en forma de Anhídrido Carbónico; pero en una crisis de pánico la persona no está ni huyendo ni peleando por lo que este tipo de respiración es inadecuada. Es necesario que las personas aprendan a respirar lentamente: 10 veces por minuto aunque lo normal es 16 veces por minuto; En los años 50 se había descubierto que respirando dentro de una funda de papel se mejoraban las crisis de pánico y ahora se entiende el porqué.
Aprender a reconocer que una crisis de pánico no es peligrosa en absoluto y que es completamente superable.
Cuando sobreviene una crisis el paciente debe dejarla pasar, no luchar contra ella, simplemente recordar que dentro de unos minutos pasará sola sin ningún peligro para él.
Recordar que la crisis pasara en pocos minutos.
A veces dura poquísimos minutos, comúnmente unos quince pero puede durar media hora o más. La duración de las crisis está dada por cuánto el paciente les dé importancia, cuánta atención ponga en ellas y cuánto peligro suponga que tiene. También pueden ser subintrantes (disminuyen y vuelen a aparecer) porque la persona vuelve a tener fantasías de catástrofe y peligrosidad extrema. Si bien el inicio de una crisis tiene causas biológicas y una tendencia hereditaria muy fuerte (hay estudios realizados en familias y en gemelos homocigotos criados en ambientes separados) su intensidad y su prolongación depende de causas psicológicas.
En la actualidad existen muchas técnicas de relajación, saber controlar la respiración, hacer ejercicios aeróbicos, y demás. Pero también, se debe comprender que estos episodios son momentáneos, y que en vez de querer huir de ellos hay que aprender a enfrentarlos, conocerse a uno mismo en el proceso y reconocerlos para que finalmente se los pueda manejar de la manera correcta.Con respecto al tratamiento, tanto la farmacoterapia como la psicoterapia cognitivo-conductual son las dos herramientas más eficaces.
La terapia cognitivo-conductual se focaliza en identificar, comprender y modificar los pensamientos, creencias y comportamientos que mantienen el trastorno. El paciente tiene un rol activo en su recuperación, a través del aprendizaje de diversas habilidades. Las técnicas específicas abarcan la psicoeducación, la modificación de los temores y la exposición a las sensaciones corporales y a las situaciones que provocan las crisis.
Con respecto al tratamiento farmacológico, los inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (ISRS) son los fármacos de primera elección, debido a sus menores efectos adversos y a la ausencia de potencial adictivo.
DR ROBERTO OSCAR KUSELMAN
UBA M.N 25.552
Medico especialista en Psiquiatria